Han pasado tantas cosas desde la última vez que escribí...pero esto no es una bitácora así que ¡manos a la obra!
Algo que parece tan obvio como hacer lo que uno quiere se ha vuelto difícil estos días porque siempre surge alguien que se siente afectado.
La libertad en sentido amplio es algo que acarrea mucha responsabilidad, pero mayores satisfacciones. Hay muchas personas que coartan la libertad de los demás como forma de ejercer algún tipo de poder. Claro, hablando de adultos porque sin madurez ni responsabilidad no puede haber libertad.
Las relaciones que tenemos con amigos y familiares son satisfactorias, siempre que no sintamos que debemos hacer o no hacer algo para que las cosas marchen bien. Ahí empezamos a sentirnos incómodos y a veces no identificamos que es porque está siendo coartada nuestra libertad.
Si al actuar no me hago daño a mí mismo o a nadie más, ¿por qué tiene que surgir alguien y decir que debí hacer otra cosa? Algo que probablemente hubiese hecho él o ella...
O en el caso de que yo esté en la libertad de tomar una decisión y el otro queda inconforme: no es mi responsabilidad hacer que todo el mundo se sienta feliz. Puedo intentarlo de mil maneras y nunca lo lograré.
¿Por qué nos vemos en la necesidad de buscar a otro ser humano y culparlo de nuestros males? Bueno, francamente es más fácil echarle la culpa a otro que tratar de hacernos cargo de nuestra vida.
Aveces nos sacrificamos por el otro y, o no lo nota, o no es suficiente para esa persona.
Entonces lo obvio, lo saludable, es actuar en base a nuestras necesidades, a nuestro gusto; respetándonos a nosotros mismos y a los demás, pero hacer lo que nos plazca.
"Ama y haz lo que quieras..."
Algo que parece tan obvio como hacer lo que uno quiere se ha vuelto difícil estos días porque siempre surge alguien que se siente afectado.
La libertad en sentido amplio es algo que acarrea mucha responsabilidad, pero mayores satisfacciones. Hay muchas personas que coartan la libertad de los demás como forma de ejercer algún tipo de poder. Claro, hablando de adultos porque sin madurez ni responsabilidad no puede haber libertad.
Las relaciones que tenemos con amigos y familiares son satisfactorias, siempre que no sintamos que debemos hacer o no hacer algo para que las cosas marchen bien. Ahí empezamos a sentirnos incómodos y a veces no identificamos que es porque está siendo coartada nuestra libertad.
Si al actuar no me hago daño a mí mismo o a nadie más, ¿por qué tiene que surgir alguien y decir que debí hacer otra cosa? Algo que probablemente hubiese hecho él o ella...
O en el caso de que yo esté en la libertad de tomar una decisión y el otro queda inconforme: no es mi responsabilidad hacer que todo el mundo se sienta feliz. Puedo intentarlo de mil maneras y nunca lo lograré.
¿Por qué nos vemos en la necesidad de buscar a otro ser humano y culparlo de nuestros males? Bueno, francamente es más fácil echarle la culpa a otro que tratar de hacernos cargo de nuestra vida.
Aveces nos sacrificamos por el otro y, o no lo nota, o no es suficiente para esa persona.
Entonces lo obvio, lo saludable, es actuar en base a nuestras necesidades, a nuestro gusto; respetándonos a nosotros mismos y a los demás, pero hacer lo que nos plazca.
"Ama y haz lo que quieras..."

