Hace mucho tiempo que no escribía porque pensaba hacer un blog nuevo. En realidad aún lo pienso y eventualmente sacaré tiempo para hacerlo. Pero hoy necesito escribir.
El viernes tuve dos momentos incómodos con personas diferentes, en circunstancias diferentes. Aún me molesta porque entiendo que mi trato con esas personas cambiará para siempre porque ya no significan lo mismo para mí, me mostraron un poco de su lado "feo". El asunto es que ese tipo de cosas me han pasado muchísimas veces a lo largo de mi vida, y nunca dejan de afectarme. Tengo que hacer algo diferente para obtener resultados diferentes, como bien diría Einstein. (Se aceptan sugerencias)
Ayer alguien muy sabio me dijo que mi problema es que se me hace demasiado difícil aceptar que los demás se equivoquen. A diferencia de la mayoría de la gente, me encanta que me abofeteen con la verdad: cuanta luz en esas palabras. El asunto radica en que las personas somos complicadas, tenemos muchísimos problemas y de vez en cuando se nos sale lo "loco", a veces conscientemente, como un mecanismo de defensa para lidiar con el resto de la humanidad. Viendo a algunas personas talentosas y dándome cuenta de su falta de éxito en sus empresas en la vida, no entendía qué sucedía. Bueno, antes pensaba que no sabían qué hacer para llegar a su meta, pero ahora veo como otra posibilidad que simplemente no quieren hacerlo, o porque no quieren salir de su zona de confort, o para tener algo de qué quejarse, porque ¡qué bueno es quejarse! Otra posibilidad son los "problemas" de los que hablé más arriba: complejos, depresión, envidia, etc. En esas circunstancias debe ser difícil tener que lidiar con uno mismo y con todo lo demás.
Lo que pasó me afectó porque, en principio, soy una persona sin malicia, transparente. No me sale planear algo en detrimento de alguien, o quedarle mal. Claro, todos tenemos un mal día, pero nunca es mi intención que las cosas no salgan bien.
Al final no tengo de qué quejarme: todo lo que ha pasado ha sido para mi bien. Dios tiene maneras misteriosas de protegerme y de hacer que las cosas me salgan del mejor modo posible.
What you get is what you see
domingo, 9 de marzo de 2014
jueves, 27 de septiembre de 2012
Life goes on
Terminó la maestría, terminó el susto de Angel*, terminaron los viajes, terminó la convivencia, terminó Madrid...
Y aquí estoy yo ordenando el rompecabezas que dejé hace un año: más sabia, más cautelosa, más exigente, más centrada, más mujer.
Qué bueno sentirme apreciada, valorada, extrañada por los amigos que me han recibido de mil amores.
Qué bueno sentir, además, el afecto de quienes menos esperaba.
Qué bueno saber que Dominicana y mis seres queridos también crecieron durante este tiempo.
No todo ha sido color de rosa, pero la verdad es que el rosa nunca ha sido mi color favorito!! Pero tampoco el menos favorito. Trato de no discriminar a ningún color porque, como la gente, cada uno tiene su momento.
He notado que algunos se esfuerzan en sentir lástima por mí, rebuscando pretextos, porque al parecer no soportan la idea de que pueda disfrutar la vida de un modo diferente, o que en verdad haya elegido la posición exacta donde me encuentro. Esta última es una cosa complicada: la gente piensa lo que quiere. Y que yo haya desechado algo que para ellos es lo mejor del mundo les resulta impensable.
No soporto la condescendencia, que en mi caso ni aplica!! No soy una "damisela en apuros": gracias a Dios tengo la capacidad de satisfacer todas mis necesidades.
Por otro lado, a pesar de ser una persona con valores conservadores, la verdad es que no soy convencional. Si hubiese querido estar casada, con hijos, con un "trabajo estable" hace tiempo que lo hubiese hecho!!
La verdad es que me gusta hacer las cosas a mi ritmo: conozco a pocas personas con una relación tan duradera y estable como la mía, me destaco en todo lo que hago (por eso llegó el momento de buscar algo que disfrute en verdad, como sea lo haré muy bien), y tendré mi descendencia cuando me dé la gana, porque entiendo el grado de responsabilidad de traer un ser humano a este mundo... mientras tanto, déjenme tranquila con mis mascotas.
La vida sigue, pero yo tomo las decisiones que quiero, como quiero, en el momento que quiero.
Luz Dalisa
*El novio :) Tuvo un percance se salud en Madrid.
sábado, 31 de diciembre de 2011
Hacer o no hacer...
Han pasado tantas cosas desde la última vez que escribí...pero esto no es una bitácora así que ¡manos a la obra!
Algo que parece tan obvio como hacer lo que uno quiere se ha vuelto difícil estos días porque siempre surge alguien que se siente afectado.
La libertad en sentido amplio es algo que acarrea mucha responsabilidad, pero mayores satisfacciones. Hay muchas personas que coartan la libertad de los demás como forma de ejercer algún tipo de poder. Claro, hablando de adultos porque sin madurez ni responsabilidad no puede haber libertad.
Las relaciones que tenemos con amigos y familiares son satisfactorias, siempre que no sintamos que debemos hacer o no hacer algo para que las cosas marchen bien. Ahí empezamos a sentirnos incómodos y a veces no identificamos que es porque está siendo coartada nuestra libertad.
Si al actuar no me hago daño a mí mismo o a nadie más, ¿por qué tiene que surgir alguien y decir que debí hacer otra cosa? Algo que probablemente hubiese hecho él o ella...
O en el caso de que yo esté en la libertad de tomar una decisión y el otro queda inconforme: no es mi responsabilidad hacer que todo el mundo se sienta feliz. Puedo intentarlo de mil maneras y nunca lo lograré.
¿Por qué nos vemos en la necesidad de buscar a otro ser humano y culparlo de nuestros males? Bueno, francamente es más fácil echarle la culpa a otro que tratar de hacernos cargo de nuestra vida.
Aveces nos sacrificamos por el otro y, o no lo nota, o no es suficiente para esa persona.
Entonces lo obvio, lo saludable, es actuar en base a nuestras necesidades, a nuestro gusto; respetándonos a nosotros mismos y a los demás, pero hacer lo que nos plazca.
"Ama y haz lo que quieras..."
Algo que parece tan obvio como hacer lo que uno quiere se ha vuelto difícil estos días porque siempre surge alguien que se siente afectado.
La libertad en sentido amplio es algo que acarrea mucha responsabilidad, pero mayores satisfacciones. Hay muchas personas que coartan la libertad de los demás como forma de ejercer algún tipo de poder. Claro, hablando de adultos porque sin madurez ni responsabilidad no puede haber libertad.
Las relaciones que tenemos con amigos y familiares son satisfactorias, siempre que no sintamos que debemos hacer o no hacer algo para que las cosas marchen bien. Ahí empezamos a sentirnos incómodos y a veces no identificamos que es porque está siendo coartada nuestra libertad.
Si al actuar no me hago daño a mí mismo o a nadie más, ¿por qué tiene que surgir alguien y decir que debí hacer otra cosa? Algo que probablemente hubiese hecho él o ella...
O en el caso de que yo esté en la libertad de tomar una decisión y el otro queda inconforme: no es mi responsabilidad hacer que todo el mundo se sienta feliz. Puedo intentarlo de mil maneras y nunca lo lograré.
¿Por qué nos vemos en la necesidad de buscar a otro ser humano y culparlo de nuestros males? Bueno, francamente es más fácil echarle la culpa a otro que tratar de hacernos cargo de nuestra vida.
Aveces nos sacrificamos por el otro y, o no lo nota, o no es suficiente para esa persona.
Entonces lo obvio, lo saludable, es actuar en base a nuestras necesidades, a nuestro gusto; respetándonos a nosotros mismos y a los demás, pero hacer lo que nos plazca.
"Ama y haz lo que quieras..."
viernes, 3 de junio de 2011
sábado, 26 de marzo de 2011
De religión y otros demonios...
Tengo tiempo que no escribo. Existen muchas razones para ello. I´ve change. A lot of things have happended in my life. Pero gracias a Dios hoy me levanto y camino otra vez.
Lo que me animó a escribir otra vez fue una reflexión a la que llegué: no se puede hablar de un Dios, de una energía que envuelve el universo, o de lo que sea que implique para alguien la no simple existencia del mundo material, sin hablar de filosofía.
Desde hace mucho tiempo diversas religiones hablan de Dios como el origen de todo. Ese origen, que también reina entre nosotros, es omnipotente, onmipresente y ha establecido unas pautas de comportamiento que deben ser acatadas. Quien haga lo opuesto a eso "peca", es "malo", va para el mismísimo "infierno".
Ok, vamos por parte. Me dicen lo que es "correcto", pero no me dicen por qué. ¿Cómo instituciones que implican tanto para la gente no se molestan en edificar ni siquiera sus mismo principios? ¿Es que sus seguidores valen tan poco que ni siquiera una explicación decente se merecen?
Encima de que tengo que hacer lo que me ordenan "por que sí" suelo sentirme desorientada en los casos en que mi iglesia no me dijo específicamente qué hacer. ¿Qué hago con todo lo que me pasa en mi vida cotidiana? Porque si son tan caradura de decirles a la gente lo que tienen que hacer, hagan bien su trabajo.
Es muy fácil decir que algo está mal sin decir por qué. Es más, como soy yo que enfrento las consecuencias de mis decisiones, nadie debería decirme que algo está mal o bien. Solo necesito que me expliquen todas las posibles consecuencias que podría acarrear una acción. El caso del sexo pre marital: "es un pecado" no lo resuelve todo. Es mejor que me digan "hay muchas enfermedades de transmisión sexual, así que tienes que protegerte", o "existen personas a quienes le resulta una carga emocional muy grande participar de una relación sexual", o "si tienes sexo puedes engendrar un ser humano, y esto te podría cambiar la vida", o un montón de cosas más que le darían la opción a cualquiera de tomar la decisión de hacerlo o no, asumiendo las consecuencias que amerite esa acción u omisión, porque se tiene un conocimiento real de lo que implica la situación.
Todo se podría resolver con un poco de educación.
Cuando vivimos en sociedad debemos tener un comportamiento que no entorpezca el quehacer de los demás, que permita una convivencia saludable. "Mi derecho termina donde comienza el del otro". En buen dominicano, usted tiene la libertad de hacer lo que le venga en gana siempre que eso no lo perjudique ni a usted ni a nadie más.
Bueno, ya tenemos la parte de "ente social" cubierta. Ahora bien, ¿cómo sé cuando algo está bien o está mal?
Cada individuo tiene una escala de valores. Cuando realizo algo que va en contra de mi escala de valores, me siento incómodo. Por ejemplo: si un amigo me pregunta cómo se ve (se ve fatal y no tiene cómo cambiarse de ropa), a mí no me gusta decir mentiras y en vez de decir el valioso "muchacho, vámonos que estamos tarde" se me ocurre decirle "muy bien", en la fiesta cada vez que lo vea sentiré una mezcla de pena y culpa.
Es muy importante que cada persona se tome la molestia de conocerse, para estar en capacidad de actuar respetando tanto las normas sociales, como su propia escala de valores. Esto es indispensable para evitar conflictos con los demás y con uno mismo.
Lo que me animó a escribir otra vez fue una reflexión a la que llegué: no se puede hablar de un Dios, de una energía que envuelve el universo, o de lo que sea que implique para alguien la no simple existencia del mundo material, sin hablar de filosofía.
Desde hace mucho tiempo diversas religiones hablan de Dios como el origen de todo. Ese origen, que también reina entre nosotros, es omnipotente, onmipresente y ha establecido unas pautas de comportamiento que deben ser acatadas. Quien haga lo opuesto a eso "peca", es "malo", va para el mismísimo "infierno".
Ok, vamos por parte. Me dicen lo que es "correcto", pero no me dicen por qué. ¿Cómo instituciones que implican tanto para la gente no se molestan en edificar ni siquiera sus mismo principios? ¿Es que sus seguidores valen tan poco que ni siquiera una explicación decente se merecen?
Encima de que tengo que hacer lo que me ordenan "por que sí" suelo sentirme desorientada en los casos en que mi iglesia no me dijo específicamente qué hacer. ¿Qué hago con todo lo que me pasa en mi vida cotidiana? Porque si son tan caradura de decirles a la gente lo que tienen que hacer, hagan bien su trabajo.
Es muy fácil decir que algo está mal sin decir por qué. Es más, como soy yo que enfrento las consecuencias de mis decisiones, nadie debería decirme que algo está mal o bien. Solo necesito que me expliquen todas las posibles consecuencias que podría acarrear una acción. El caso del sexo pre marital: "es un pecado" no lo resuelve todo. Es mejor que me digan "hay muchas enfermedades de transmisión sexual, así que tienes que protegerte", o "existen personas a quienes le resulta una carga emocional muy grande participar de una relación sexual", o "si tienes sexo puedes engendrar un ser humano, y esto te podría cambiar la vida", o un montón de cosas más que le darían la opción a cualquiera de tomar la decisión de hacerlo o no, asumiendo las consecuencias que amerite esa acción u omisión, porque se tiene un conocimiento real de lo que implica la situación.
Todo se podría resolver con un poco de educación.
Cuando vivimos en sociedad debemos tener un comportamiento que no entorpezca el quehacer de los demás, que permita una convivencia saludable. "Mi derecho termina donde comienza el del otro". En buen dominicano, usted tiene la libertad de hacer lo que le venga en gana siempre que eso no lo perjudique ni a usted ni a nadie más.
Bueno, ya tenemos la parte de "ente social" cubierta. Ahora bien, ¿cómo sé cuando algo está bien o está mal?
Cada individuo tiene una escala de valores. Cuando realizo algo que va en contra de mi escala de valores, me siento incómodo. Por ejemplo: si un amigo me pregunta cómo se ve (se ve fatal y no tiene cómo cambiarse de ropa), a mí no me gusta decir mentiras y en vez de decir el valioso "muchacho, vámonos que estamos tarde" se me ocurre decirle "muy bien", en la fiesta cada vez que lo vea sentiré una mezcla de pena y culpa.
Es muy importante que cada persona se tome la molestia de conocerse, para estar en capacidad de actuar respetando tanto las normas sociales, como su propia escala de valores. Esto es indispensable para evitar conflictos con los demás y con uno mismo.
domingo, 17 de octubre de 2010
¿Peter Pan? Solo un poco...

Estoy pasando por una fase interesante de mi vida. He cambiado física y emocionalmente, y a cada paso que doy a partir de estos cambios me encuentro con un mundo nuevo para mí.
Por otro lado tengo una especie de "crisis de la edad" ligada con "miedo al compromiso" (bastante irónico todo porque tengo mil año de amore con Angel). El asunto es que los últimos meses han servido para dejarme llevar por ciertas circunstancias, y monitorear todo lo que pienso y siento al respecto. La verdad es que he tenido demasiados momentos de tensión. Pero la razón por las que HOY escribo esto fue un episodio ocurrido ayer en la noche que me hace replantearme mi "nueva juventud".
El novio y yo llegamos a un lugar, al parecer de moda porque era bastante temprano y tenía mucha "gente" (ya verán porque lo pongo entre comillas). Vemos un grupo de "gente" que baja de un vehículo que iba para el mismo lugar que nosotros. Oh sorpresa! Pocos llegaban a los 17 años. El novio aprovechó para carcajearse y llamarme "Peter Pan". Tuvimos la osadía de subir las escaleras, pero seguía llegando "gente" y yo me sentía en un jardín de niños (no tengo que decir que todavía mi fase materna no ha llegado...), y antes de llegar a la puerta maté el asunto con un "vámonos!". Al novio le fascinó el episodio, pero lo demostró en menor medida que yo, que me estaba riendo como una loca desde que llegué!
Luego nos fuimos a un lugar un poco más "adulto", y la noche fue increíble: "veni, vidi, vici".
El show es que ni cuando tenía 16 me gustaban los lugares que frecuentaban los de 17!! Siempre fui muy madura para mi edad y ver a unos carajitos medio borrachos bailando malo, no era divertido (bueno, talvez un poco jajaja). He descubierto que puedo conservar algunas de mis nuevas actitudes y mezclarlas con otras "viejas". Puedo cambiar el casette cuando quiera! La posibilidades son ilimitadas... (pobres de los que tengan que lidiar conmigo y mis tantas posibles posiciones hacia una misma cosa).
En definitiva ahora trato de disfrutar un poco de todo.
De la juventud: las brisas nuevas, el cambio, el querer hacerlo todo, el comerse el mundo, la aventura, el aprendizaje, las tendencias, el ruido, la euforia, la sorpresa, el descontrol, la ilusión, la pasión, y otras más.
De la adultez: el lograr mis metas, el empoderamiento, la tranquilidad, la confidencia, la confianza, la amistad, la satisfacción, la responsabilidad, la excelencia, la experiencia, la planificación, el control, el importantizar las cosas, el aprecio a la familia, y muchas más.
No tengo que abandonar ningunas de mis dos vertientes, al contrario, el tenerlas es una ventaja respecto a los demás: me da un campo de visión y acción mucho más amplio. Pero debo tener cuidado y no hundirme entre esas aguas bravas y mansas.
Luz Dalisa
martes, 14 de septiembre de 2010
Hoy...
Hoy he sufrido, hoy he dudado.
Hoy me he sentido ajena a mí. Confusión, llanto, deseo, dolor...
Hoy no se me quita un nudo entre pecho y garganta. Quiero gritar pero no puedo.
Hoy he pensado, pero no entiendo.
Hoy he observado, pero me embarga la desdicha.
Hoy estuve ausente.
Hoy no tuve vida.
Tengo miedo.
Siento cómo mi vida se escapa de mis manos.
Escucho a lo lejos unas risas. Saben qué me pasa y se alegran por ello.
¿Qué hacer?
¿Qué decir?
¿Que sentir?
¡No lo sé!
Tengo miedo.
Hoy los fantasmas se acercan. Hoy no me dejan dormir.
Juegan con mi mente. Se aprovechan de mi debilidad.
Me hieren. Me duele.
Ojalá que hoy fuera un sueño, pero no...
Para colmo, tengo que aguantar lo que resta del día.
¿Y cómo será mañana?
Tengo miedo.
Luz Dalisa
Hoy me he sentido ajena a mí. Confusión, llanto, deseo, dolor...
Hoy no se me quita un nudo entre pecho y garganta. Quiero gritar pero no puedo.
Hoy he pensado, pero no entiendo.
Hoy he observado, pero me embarga la desdicha.
Hoy estuve ausente.
Hoy no tuve vida.
Tengo miedo.
Siento cómo mi vida se escapa de mis manos.
Escucho a lo lejos unas risas. Saben qué me pasa y se alegran por ello.
¿Qué hacer?
¿Qué decir?
¿Que sentir?
¡No lo sé!
Tengo miedo.
Hoy los fantasmas se acercan. Hoy no me dejan dormir.
Juegan con mi mente. Se aprovechan de mi debilidad.
Me hieren. Me duele.
Ojalá que hoy fuera un sueño, pero no...
Para colmo, tengo que aguantar lo que resta del día.
¿Y cómo será mañana?
Tengo miedo.
Luz Dalisa
sábado, 28 de agosto de 2010
¿Por qué el cariño tiene que ser demostrado?
He tenido vínculos con personas de todos lo credos, de todas las razas (hay uno medio negro por ahí), pero creo que, sin temor a exagerar, todos tienen una cosa en común.
Esa cosa que es analizada por mí cada vez que se presenta el caso, esa cosa me perturba, esa cosa es tan humana, ¡esa cosa es una vaina! Esa cosa es El Sacrificio.
A los 14 años una monjita muy buena, Sor Altagracia, nos hablaba un poco del noviazgo y para demostrar cómo el deseo se disfrazaba de cariño nos puso como ejemplo el novio que a manera de manipulación le decía a la novia "si me quieres, muéstramelo". Cada vez que recuerdo la frase esbozo una sonrisa porque me llega el recuerdo de las carcajadas de ese día y la cara de "no entendí" de Sor Altagracia. La monjita no notó la "amplitud de interpretación" que tiene esa frase.
Volviendo al tema, no lo sabía en el momento pero no es solo para el sexo que se utiliza el concepto, es para el manejo de todas las relaciones humanas: yo sé que mi hijo me quiere si se pone el horripilante sombrerito de marinero que le regalé, yo sé que mi amigo me quiere si me acompaña a esa aburrida charla, yo sé que mi novia me quiere si...hmmm. Ah! si me acompaña a beber con esos amigos que yo adoro y ella no soporta.
Confieso que he utilizado el "si me quieres, demuéstramelo" (ojo, no como lo dijo la monjita) miles de veces, pero ahora que caigo en cuenta ¿no se supone que el amor es algo puro? ¿Cómo yo me tomo la libertad de tomar algo puro y entrelazarlo con algo tan repugnante como El Sacrificio?
Todo lo que se hace conlleva un esfuerzo, pero es que El Sacrificio tiene además una carga emocional: lo hago aunque lo deteste, lo hago aunque no me guste hacerlo, lo hago a pesar que que no quiero, lo hago por ti...
Pero si "ti" me quisiera en verdad, ¿me obligaría a hacerlo?
Entiendo que hay circunstancias en que se necesita: bueno, no soporto a mi suegra pero no le voy a hacer pasar un mal rato a mi esposa, bueno el derecho inmobiliario me aburre pero Ecustaquio me pagó la mitad del diplomado nada más para que lo acompañara (total eso es un plus para mi hoja de vida), bueno detesto el rosa pero me voy a poner el t-shirt cuando Lorenza venga a visitarme porque ella fue quien me lo regaló.
Casos como los anteriores yo los llamara "tolerancia" porque son un sacrificio con cariño. ¡En las demás circunstancias debería estar vetado El Sacrificio!
El asunto es que como esto solo lo sé yo, que el amor es puro pero que las personas que me abrazan tienden a ensuciarlo un poco, me toca demostrar el cariño.
Y ya que me toca demostrarlo, ¿por qué no divertirme un poco pidiéndole a otros que me lo demuestren?
Luz Dalisa
Esa cosa que es analizada por mí cada vez que se presenta el caso, esa cosa me perturba, esa cosa es tan humana, ¡esa cosa es una vaina! Esa cosa es El Sacrificio.
A los 14 años una monjita muy buena, Sor Altagracia, nos hablaba un poco del noviazgo y para demostrar cómo el deseo se disfrazaba de cariño nos puso como ejemplo el novio que a manera de manipulación le decía a la novia "si me quieres, muéstramelo". Cada vez que recuerdo la frase esbozo una sonrisa porque me llega el recuerdo de las carcajadas de ese día y la cara de "no entendí" de Sor Altagracia. La monjita no notó la "amplitud de interpretación" que tiene esa frase.
Volviendo al tema, no lo sabía en el momento pero no es solo para el sexo que se utiliza el concepto, es para el manejo de todas las relaciones humanas: yo sé que mi hijo me quiere si se pone el horripilante sombrerito de marinero que le regalé, yo sé que mi amigo me quiere si me acompaña a esa aburrida charla, yo sé que mi novia me quiere si...hmmm. Ah! si me acompaña a beber con esos amigos que yo adoro y ella no soporta.
Confieso que he utilizado el "si me quieres, demuéstramelo" (ojo, no como lo dijo la monjita) miles de veces, pero ahora que caigo en cuenta ¿no se supone que el amor es algo puro? ¿Cómo yo me tomo la libertad de tomar algo puro y entrelazarlo con algo tan repugnante como El Sacrificio?
Todo lo que se hace conlleva un esfuerzo, pero es que El Sacrificio tiene además una carga emocional: lo hago aunque lo deteste, lo hago aunque no me guste hacerlo, lo hago a pesar que que no quiero, lo hago por ti...
Pero si "ti" me quisiera en verdad, ¿me obligaría a hacerlo?
Entiendo que hay circunstancias en que se necesita: bueno, no soporto a mi suegra pero no le voy a hacer pasar un mal rato a mi esposa, bueno el derecho inmobiliario me aburre pero Ecustaquio me pagó la mitad del diplomado nada más para que lo acompañara (total eso es un plus para mi hoja de vida), bueno detesto el rosa pero me voy a poner el t-shirt cuando Lorenza venga a visitarme porque ella fue quien me lo regaló.
Casos como los anteriores yo los llamara "tolerancia" porque son un sacrificio con cariño. ¡En las demás circunstancias debería estar vetado El Sacrificio!
El asunto es que como esto solo lo sé yo, que el amor es puro pero que las personas que me abrazan tienden a ensuciarlo un poco, me toca demostrar el cariño.
Y ya que me toca demostrarlo, ¿por qué no divertirme un poco pidiéndole a otros que me lo demuestren?
Luz Dalisa
miércoles, 26 de mayo de 2010
Límites del cambio
El cambio es la esencia del universo. "La energía no se crea ni se destruye, sólo se transforma". A veces estamos tan inmersos en cambiar aquello que nos disgusta, que también perdemos aquello que nos gusta.
Somos evolución, transformación... y deberíamos seguirlo siendo hasta el fin de nuestros días. Pero una cosa es cambiar, y otra es perder nuestra esencia. Lo que cambia era algo, pero aunque ahora es otra cosa hay un lazo que los une. Lo más "bueno" o "malo" de lo anterior persiste. Pero, ¿qué pasa cuando no persiste nada? ¿Qué pasa cuando renegamos de lo que fuimos de tal manera que ya no hay lazo, que no hay conexión entre lo que fui y lo que soy?
Las personas somos un paquete. Tenemos virtudes y defectos. Hay cosas nuestras que nos encantan y otras que detestamos. Cuando alguien cambia al extremo, las cualidades admiradas por los demás desaparecen, y surgen unas nuevas. El asunto es que extrañamos esas anteriores que conocíamos y nos agradaban. O a veces, una persona cambia y pone sus intereses por encima de los del colectivo y eso también causa un impacto.
¿Entonces es malo cambiar? Por supuesto que no. Pero todo en la vida debe ser "racionado". Cuando una persona cambia de manera radical da a entender que todo ese pedazo de vida fue un disparate, que no valió la pena vivirlo. ¡Pero eso no es cierto! De todo podemos aprender, especialmente de lo malo que nos acontece. "Hoy es el primer día del resto de mi vida". Además, por mal que la hayamos pasado, a todos nos pasan cosas buenas y todos aprendemos a disfrutar de situaciones o circunstancias.
Somos evolución, transformación... y deberíamos seguirlo siendo hasta el fin de nuestros días. Pero una cosa es cambiar, y otra es perder nuestra esencia. Lo que cambia era algo, pero aunque ahora es otra cosa hay un lazo que los une. Lo más "bueno" o "malo" de lo anterior persiste. Pero, ¿qué pasa cuando no persiste nada? ¿Qué pasa cuando renegamos de lo que fuimos de tal manera que ya no hay lazo, que no hay conexión entre lo que fui y lo que soy?
Las personas somos un paquete. Tenemos virtudes y defectos. Hay cosas nuestras que nos encantan y otras que detestamos. Cuando alguien cambia al extremo, las cualidades admiradas por los demás desaparecen, y surgen unas nuevas. El asunto es que extrañamos esas anteriores que conocíamos y nos agradaban. O a veces, una persona cambia y pone sus intereses por encima de los del colectivo y eso también causa un impacto.
¿Entonces es malo cambiar? Por supuesto que no. Pero todo en la vida debe ser "racionado". Cuando una persona cambia de manera radical da a entender que todo ese pedazo de vida fue un disparate, que no valió la pena vivirlo. ¡Pero eso no es cierto! De todo podemos aprender, especialmente de lo malo que nos acontece. "Hoy es el primer día del resto de mi vida". Además, por mal que la hayamos pasado, a todos nos pasan cosas buenas y todos aprendemos a disfrutar de situaciones o circunstancias.
Así que cambiemos, pero cambiemos para mejorar.
De nada vale cambiar si nos convertimos en algo peor de lo que fuimos.
Luz Dalisa
De nada vale cambiar si nos convertimos en algo peor de lo que fuimos.
Luz Dalisa
sábado, 10 de abril de 2010
"Felicidad" Vs. Verdad
Viendo mi serie favorita actual "Lie to me", donde la gente mata para callar a otra gente, me doy cuenta de que las personas podemos ser capaces de todo con tal de no enfrentar nuestros miedos.
Estudiaban las expresiones de personas a punto de atacar a otros y entre ellos estaba una adolescente justo antes de dispararle a su profesora (en gringoland, la tierra de los complejos).
Me llegaron a la mente el reguero de personas que mataron a su clase, profesor, amigo, familiar, desconocidos por no tolerar que se les dijera algo. Ese algo generalmente opuesto a una actitud que queremos pretender. Ese algo generalmente nos desnuda, nos deja expuestos...
¿Qué tiene de malo que alguien conozca lo que realmente somos y de lo que somos capaces? ¿Es que somos tan malos? Y si somos malos, ¿Cuál es el problema? No podemos ser ni iguales todos, ni buenos todos.
Espero cualquier cosa de cualquier persona, no porque sea un típica pesimista, sino porque he comprendido (luego de que me sacaran los ojos, mordieran la mano, traicionaran mi confianza, etc.) que cada quien es dueño de un mundo particular con ventanas, pero sin puertas. Es decir, que vemos algunas cosas adentro de ese mundo y creemos que lo conocemos, pero como no tenemos acceso, no sabemos si son objetos o sombras lo que contemplamos por esas ventanas. No sabemos lo que es real y lo que no lo es. Eso solo lo sabe el dueño de ese mundo.
El asunto es que en la dichosa serie han dicho una frase que me ha encantado: "Truth or Happiness. Never both". Pues truth of course!!
Estudiaban las expresiones de personas a punto de atacar a otros y entre ellos estaba una adolescente justo antes de dispararle a su profesora (en gringoland, la tierra de los complejos).
Me llegaron a la mente el reguero de personas que mataron a su clase, profesor, amigo, familiar, desconocidos por no tolerar que se les dijera algo. Ese algo generalmente opuesto a una actitud que queremos pretender. Ese algo generalmente nos desnuda, nos deja expuestos...
¿Qué tiene de malo que alguien conozca lo que realmente somos y de lo que somos capaces? ¿Es que somos tan malos? Y si somos malos, ¿Cuál es el problema? No podemos ser ni iguales todos, ni buenos todos.
Espero cualquier cosa de cualquier persona, no porque sea un típica pesimista, sino porque he comprendido (luego de que me sacaran los ojos, mordieran la mano, traicionaran mi confianza, etc.) que cada quien es dueño de un mundo particular con ventanas, pero sin puertas. Es decir, que vemos algunas cosas adentro de ese mundo y creemos que lo conocemos, pero como no tenemos acceso, no sabemos si son objetos o sombras lo que contemplamos por esas ventanas. No sabemos lo que es real y lo que no lo es. Eso solo lo sabe el dueño de ese mundo.
El asunto es que en la dichosa serie han dicho una frase que me ha encantado: "Truth or Happiness. Never both". Pues truth of course!!
Ayer en mi clase de salsa el instructor me dio un par de boches porque no me dejaba llevar y siempre estaba un poco tensa. "Eres una de las mejores, pero tienes que dejarte llevar". El asunto es que esa verdad, de que soy controladora y tensa, es algo que afecta muchos aspectos de mi vida, incluyendo la danza. Pero es la verdad!! Es algo con lo que tengo que vivir y Dios sabe que en ocasiones hago un esfuerzo para poder cambiar. Más adelante elegiré si me relajo o no, pero esa es mi realidad.
Más que cínica, soy una persona que sabe lo que quiere y como obtenerlo (aunque a veces decido no obtener cosas por el camino que conlleva). Tambien sé cuando alguien finge y cuando no, y por esto no soy dueña de muchos amigos. A la gente le gusta fingir, pretender y cuando una persona, mujer, pequeña, privando que se las sabe todas, viene y te deja saber que no te cree el cuentico "feliz" que hace, viene el desprecio.
No me interesa el afecto de nadie más en mi vida porque ser "querida" no es mi meta. El que venga es bienvenido, y al que no le gusto que no sufra que el sentimiento es mutuo. La verdad poco a poco se ha convertido en mi felicidad. Pero por favor, no me maten!! ;)
Luz
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