domingo, 9 de marzo de 2014

No será lo mismo, pero tienen derecho a equivocarse

Hace mucho tiempo que no escribía porque pensaba hacer un blog nuevo. En realidad aún lo pienso y eventualmente sacaré tiempo para hacerlo. Pero hoy necesito escribir.

El viernes tuve dos momentos incómodos con personas diferentes, en circunstancias diferentes. Aún me molesta porque entiendo que mi trato con esas personas cambiará para siempre porque ya no significan lo mismo para mí, me mostraron un poco de su lado "feo". El asunto es que ese tipo de cosas me han pasado muchísimas veces a lo largo de mi vida, y nunca dejan de afectarme. Tengo que hacer algo diferente para obtener resultados diferentes, como bien diría Einstein. (Se aceptan sugerencias)

Ayer alguien muy sabio me dijo que mi problema es que se me hace demasiado difícil aceptar que los demás se equivoquen. A diferencia de la mayoría de la gente, me encanta que me abofeteen con la verdad: cuanta luz en esas palabras. El asunto radica en que las personas somos complicadas, tenemos muchísimos problemas y de vez en cuando se nos sale lo "loco", a veces conscientemente, como un mecanismo de defensa para lidiar con el resto de la humanidad. Viendo a algunas personas talentosas y dándome cuenta de su falta de éxito en sus empresas en la vida, no entendía qué sucedía. Bueno, antes pensaba que no sabían qué hacer para llegar a su meta, pero ahora veo como otra posibilidad que simplemente no quieren hacerlo, o porque no quieren salir de su zona de confort, o para tener algo de qué quejarse, porque ¡qué bueno es quejarse! Otra posibilidad son los "problemas" de los que hablé más arriba: complejos, depresión, envidia, etc. En esas circunstancias debe ser difícil tener que lidiar con uno mismo y con todo lo demás.

Lo que pasó me afectó porque, en principio, soy una persona sin malicia, transparente. No me sale planear algo en detrimento de alguien, o quedarle mal. Claro, todos tenemos un mal día, pero nunca es mi intención que las cosas no salgan bien.

Al final no tengo de qué quejarme: todo lo que ha pasado ha sido para mi bien. Dios tiene maneras misteriosas de protegerme y de hacer que las cosas me salgan del mejor modo posible.

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